Vives en ese espacio detrás de mis ojos, en donde se queda la belleza, los miedos y los sueños. En donde no tienes que mirar para mirar porque puedes sentir tu luz sin que haya un sólo rayo de sol. Vives detrás de mi nariz también, justo debajo. Despertando los más dulces recuerdos atrapados en tu aroma, reviviendo instantes que sólo se alimentan con tu ser. Vives detrás de mis labios, callando lo que de ti quiero decir y gritando todo lo que te quiero besar. Vives en cada grieta que con el frío recuerda tu piel, vives en cada latido que necesita tu voz...
He despertado con la misma ansiedad de cada mes. Atrapado en la misma botella. Estoy cubierto, estoy desnudo, no importa. Conozco ahora la rutina sobrevivir a lo que hay afuera, aunque nunca vaya a salir. No hay diferencia o distancia, cuan grande o pequeño sea el camino. Sigo siendo un momento, una señal, un punto. Le he ganado al tiempo y me muevo despacio. Despertar al alma sería imperdonable, pero hago el suficiente ruido para que sepa que sigo siendo yo. Sólo por hoy en un momento, en un señal en un punto. Sigo siendo yo. Un mono blanco en la nieve
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