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A la sombra de Juárez

Hoy tuve la fortuna de asistir a la ceremonia de conmemoración del 205 aniversario del natalicio de Benito Juárez (me ahorro el "Don" porque sólo lo uso para las personas que conozco). Como parte de esta celebración tuve la oportunidad de escuchar los discursos de animados políticos que usaban a Juárez para manipular alguna parte de la agenda que querían promover. Juárez de repente se convertía en el promotor de una democracia del siglo XIX, que estaría definitivamente peleada con las transformaciones que el estado experimentó durante los 150 años que le siguieron, que estaría muy lejana a la idea de democracia de nuestros días y que definitivamente no sería parte de las ideas de Juárez.  No quiero pensar que Juárez promovía el derecho de las mujeres,  el aborto, los matrimonios gay o que relegaba la vida de los indígenas a la protección de sus "usos y costumbres", porque era un hombre del siglo XIX, no porque no fuera un hombre bueno. Juárez fue sacado tantas veces...

Constancia

Puede resultar irónico que escriba de este tema cuando no he podido volver a publicar un post desde el jueves pasado, pero creo que hoy aprendí una lección importante para ser constante en las cosas que hago. Hoy decidí subirme otra vez a la bicicleta y viajar como 8 kilómetros para ir a dejar una película al videoclub (no voy a decir marcas, pero tenemos un monopolio ahi). El problema de esos ocho kilómetros es que para nada pueden ser ocho kilómetros planos, definitivamente son muy empinados. Además, ir por el periférico en bici le pone una ración extra de peligro al asunto (yo y mis cosas intrépidas). Para no perderme en los detalles, el punto fue que descubrí cosas importantes mientras recordaba cuál era la mejor forma de llevar el ritmo para subir una pendiente: volví a darle importancia al ritmo de respiraciones porque creo que esa es la primera forma de ser constantes en las cosas que hacemos. Si podemos respirar de acuerdo al ritmo necesario durante las actividades que hacemos...

Te lo dije

Es lo primero que tendría que escribir yo en este post. Parte de abandonar el blog fue culpa de lo que siempre tiene la culpa, esta maldita forma de trabajar. Pero en fin, no voy a platicar de eso en estos días cuando puedo quedarme con las buenas noticias. Hoy fue un gran día. Después de un proceso de negociación de 2 años conseguí algo muy importante en el proyecto que dirijo. Estoy seguro que esto se verá reflejado muy pronto en los resultados del proyecto, así que les pido que estén atentos a la siguiente página: www.eleccionesenmexico.org.mx Lograr redondear una negociación tan importante por supuesto que no fue sencillo. En estos dos años pasaron 3 jefes y muchas horas de desesperantes reuniones en donde no obteníamos más que dudas cada vez más grandes. Hoy, estoy seguro, fue un paso correcto en la dirección adecuada. También hoy volví a dimensionar el alcance del proyecto que tengo en mis manos. Trabajar con tantos equipos tan diversos (ingenieros, abogados, funcionarios elector...

El blog de mi tesis

Esta idea surgió por la sencilla pregunta de... ¿y por qué no ocupas el tiempo que escribes de esa manera en escribir de tu tesis? Lo cual me hizo pensar que si ese fuera el caso, creo que definitivamente tendría un negocio muy exitoso para escribir tesis. La tesis para algunos egresados del colmex se vuelve un mounstro que te acompaña por mucho tiempo. Yo me siento más absuelto ahora, pero definitivamente se necesita constancia y valor para enfrentar algo que creemos tan complicado en el momento en que empezamos a hacerlo (tal vez necesitamos mucha humildad para admitir que puede ser más rápido si la planteamos de otro modo). Si hubiera tenido esta constancia con la que escribo los post de este blog en el tema que me hará titularme y ser licenciado, creo que vendería tesis de licenciatura en cantidades industriales. Pero creo que no sólo es un tema de constancia, tal vez ahora entiendo un poco más a Virginia Wolf. Esta desviación me llevó a pensar el por qué empecé a trabajar. Ha...

Ocho días

Nunca he sabido por qué ocho días es una medida de tiempo convencional en este país. No es una semana exacta, pero si es un tiempo determinado en donde se establecen los plazos para hacer algunas cosas. Creo que son pocos los lugares en el mundo en donde se inventan sus propias unidades de medida de tiempo. No son siete días porque tal vez ese tiempo no nos alcance para vivir en la rigidez de una semana. Pero han pasado justamente ocho días desde que se me ocurrió abrir el blog. ¿Qué ha pasado? Me despedí, me pidieron quedarme, viví la tensión de la incertidumbre, decidí quedarme por tres meses y tengo negociados muchos tiempos para continuar con mi vida. Ocho días no han cambiado mi vida por completo, pero sigo teniendo lectores en este blog. Sigo usando este espacio para escribir y he recibido una linda respuesta de las cosas que escribo. En los siguientes ocho días tengo que cumplir con mis compromisos de mi tesis, y buscar una propuesta formal de trabajo. Ocho días que volveré a vi...

La presión de nuestra vida privada

A veces, lo que hacemos con nuestras vidas determina lo que hacemos con nuestro trabajo. Buscamos lugares que nos acomoden por estar más tiempo con las personas con las que queremos, buscamos lugares que nos ocupen mucho más para no estar con las personas que no queremos, o lo contrario. Me gusta pensar que es así y no en sentido contrario, pero en honor de continuar con la verdad, también son nuestros trabajos los que determinan nuestras vidas. Nos movemos a otros países o a otras ciudades por las oportunidades del trabajo que queremos, o las que tenemos. ¿Qué nos hace decidir qué es más importante? Es el momento en que estamos en la vida, tal vez sólo las ganas de irse o las oportunidades que podamos encontrar. Vidas encontramos muchas, pero decidir a donde llevar la nuestra puede ser lo más difícil. ¿Què quiero? Me gustaría conocer otros lugres, pero sé que hay cosas muy importantes en mi vida que me pueden ayudar a imaginar una vida en este lugar... Es cosa de querer la vida con em...

Uno bien cocido y el otro de

Pues si, ya comí tacos de tripa.(Vease en referencia las fotos que siguen).  (Hacer click para ver más de cerca) También aprendí que hay cosas que sólo se pueden hacer en familia, o que saben mejor cuando las haces en familia. No importa que sea sábado en la mañana (uno de esos mítimos momentos en donde no sabes si terminar con la cruda o empezar con tu día), pero lo prometido es deuda y tenía que estar ahi. Entonces, frente a mi primer taco entendí que lo que yo quería no era la escencia de la carne, sino los elementos que le rodeaban. Era importante hacerlo en familia, como era importante también que el taco tuviera una salsa espectacularmente picosa. No es que le faltara un poco de limón o de sal, es que hay elementos que se comparten así. Después de eso uno encuentra que cualquier elemento puede resultar una maravillosa coincidencia, o parte de un plan bien armado, sobre todo si en la esquina encuentras un puesto de tepaches para acompañar. Por cierto, este lugar está en el cru...